¿Y si me quedo sin trabajo? ¿Y si sale mal? ¿Y si enferma alguien? ¿Y si no llego? La mente preocupada vive en el futuro, recorriendo escenarios uno detrás de otro, preparándose para golpes que casi nunca llegan. Mientras tanto, el presente, que es lo único que existe, pasa sin que lo mires.
El Taoísmo tiene una forma sorprendentemente sencilla de desactivar esta trampa. Cabe en dos palabras.
La historia del granjero: "¿Quién sabe?"
Esta es una de las historias más conocidas de la tradición china. Un granjero tenía un caballo que un día escapó. Los vecinos fueron a consolarle: "¡Qué mala suerte!". El granjero respondió: "¿Quién sabe?".
Unos días después, el caballo volvió acompañado de varios caballos salvajes. "¡Qué buena suerte!", dijeron los vecinos. "¿Quién sabe?", respondió él. Su hijo intentó domar uno de los caballos nuevos, cayó y se rompió la pierna. "¡Qué desgracia!". "¿Quién sabe?". Poco después llegó el ejército reclutando a todos los jóvenes para la guerra. Al hijo, con la pierna rota, lo dejaron en casa.
La historia podría seguir para siempre. Su enseñanza es clara: no sabemos lo que el futuro traerá, ni siquiera si lo que hoy parece malo lo será mañana. Preocuparse es intentar controlar algo que, por naturaleza, no se deja controlar.
Por qué la preocupación no te protege
La mente cree que preocuparse es útil: que si anticipa todos los peligros, estará preparada. Pero preocuparse no es lo mismo que planificar. Planificar es pensar una vez, decidir qué hacer y actuar. Preocuparse es dar vueltas sin fin a lo mismo, sin llegar a ninguna parte.
Además, la mayoría de nuestras preocupaciones no se cumplen. Algunos estudios en los que se pidió a personas con mucha preocupación que anotaran sus temores y comprobaran después qué pasaba encontraron que la gran mayoría nunca ocurrieron. Sufrimos muchas veces por cosas que solo existen en nuestra cabeza.
Lo que propone el Taoísmo
El Taoísmo invita a confiar en el curso natural de las cosas, en el Tao. No significa no hacer nada, sino hacer lo que está en tu mano hoy y soltar lo demás. Es el mismo principio que el Wu Wei: actuar sin forzar, sin pelear contra lo que aún no ha llegado.
El agua de un río no se preocupa por la curva siguiente. Cuando llega, la rodea. Tú también tendrás recursos para lo que venga cuando venga. No los necesitas ahora.
Cómo dejar de preocuparte: 5 prácticas
- Separa lo que depende de ti. Escribe tu preocupación y divide la hoja en dos: lo que puedes hacer y lo que no. Actúa sobre la primera columna y suelta la segunda.
- Ponle horario a la preocupación. Quince minutos al día para preocuparte a propósito. Si aparece fuera de ese rato, dile "a las siete hablamos". Suena raro, pero funciona.
- Pregúntate "¿quién sabe?". Cuando des por hecho que algo saldrá mal, recuerda al granjero. No sabes el final de la historia.
- Vuelve a los sentidos. Nombra tres cosas que ves, dos que oyes y una que sientes. El presente entra por los sentidos; la preocupación, por el pensamiento.
- Haz una cosa cada vez. Cuando cocinas, cocina. Cuando caminas, camina. Cada vez que traes tu atención al ahora, le quitas espacio al futuro imaginado.
Si te cuesta soltar porque necesitas tenerlo todo bajo control, te ayudará leer Wu Wei y la necesidad de control.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me preocupo tanto por el futuro?
Porque la mente intenta protegerte anticipando peligros. Pero la preocupación constante no prepara: agota, y te aleja del presente.
¿Qué dice el Taoísmo sobre la preocupación?
Invita a confiar en el curso natural de las cosas, hacer lo que depende de ti hoy y soltar lo demás, como en la historia del granjero y su "¿quién sabe?".
¿Cuál es la diferencia entre preocuparse y planificar?
Planificar lleva a una decisión y a una acción. Preocuparse es dar vueltas a lo mismo sin llegar a actuar.
La fuente de la confianza taoísta en el curso natural de las cosas. Breve, profunda y sorprendentemente útil para las mentes que se adelantan.
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